Cuando descubrí que los Grupos Interactivos eran más que una idea bonita

 Ahora, mientras intento sobrevivir con mi tercera taza de café del día y a una presentación de powerpoint más larga que la lista de excusas de un alumno que no ha traído los deberes, estoy hablando de la presentación de "Grupos Interactivos". Ya lo sé, suena a nombre de banda de reguetón, pero no. Es una estrategia educativa, potente y más intensa que una oposición 40º en la sombra.

Son una forma muy guay (y organizada) de convertir el aula en un espacio donde todos los alumnos participan, aprenden y se ayudan entre ellos. Sí, todos, incluso ese que siempre está mirando por la ventana como si fuera el protagonista de un videoclip de alguna canción triste.



¿Qué son estos grupos mágicos?

No, no son una secta, ni una reunión de padres. Son una organización del aula que rompe con el típico "copiad en silencio y no respiréis fuerte". Aquí el alumnado trabaja en grupos heterogéneos: diferentes niveles, nacionalidades, habilidades... una especie de ONU educativa. Y lo mejor: nadie se queda atrás. Todos participan, se ayudan y aprenden juntos, incluso si en algún momento alguien decide que el pegamento de barra es comestible.

  • 5 grupo heterogéneos (sí, eso significa mezclar a los que saben con los que aún están viendo que día es)
  • 5 actividades diferentes 
  • 1 voluntario adulto por grupo 
  • 1 profe al mando (o eso cree él)
  • Y los mejor es que todos rotan por las actividades, como un buffet libre de aprendizaje.
¿Y esto sirve?

Sí. Los chicos aprenden más, se sienten más motivados y hasta los más tímidos sacan voz. Además se parte del principio de que las discapacidades no están en las personas, sino en la sociedad que no sabe adaptarse.

¿Y yo que aprendí?

Que quiero esto en mi aula. Que quiero voluntarios, caos organizado, aprendizaje cooperativo y sobre todo una educación donde nadie sea invisible. No solo porque suenen a justicia social en acción, sino porque me dan esperanza de que un aula puede ser un lugar donde la diversidad no se tolere, sino que se celebre.

Ahora solo me queda convencer a mi yo del futuro que es buena idea llevar café extra los días de grupo interactivo... y una camiseta con el lema: "voluntario no significa mártir, gracias por participar"


























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