Sociedad de la Información: donde el WiFi es rey y el conocimiento... depende del algoritmo

Hoy si no tienes conexión a internet, no solo estás incomunicado: estás practicamente excluido de la sociedad de la información. Y no lo digo yo, lo dice la gente con gafas, doctorados y que escribe libros serios. 

¿Qué es esto de la "Sociedad de la Información"? ¿Una secta tecnologica?

Daniel Bell, un señor muy listo, ya lo predijo ahí por 1973 (sí, antes de que existiera Tiktok): hemos pasado de una sociedad industrial a una postindustrial, donde la fuerza bruta no manda, sino la información. Según él, ahora el poder lo tiene quien maneja datos, símbolos y códigos, no el que levanta más sacos de cemento. Así que sí, el nuevo músculo es el Wi-Fi.

"Lo que cuenta no es la potencia muscular bruta ni la energía; lo que cuenta es la información."

Daniel Bell, El advenimiento de la sociedad postindustrial (1973)

Y no solo eso: el nuevo héroe social es el profesional formado, o sea, nosotros en potencia (si los trabajos no nos dan ansiedad antes). ¿Educación?. Es la clave, pero claro, una educación con sentido crítico, no la de repetir como un loro la definición de "tecnología digital" para el examen.

Internet: bendición y maldición

Manuel Casstells, otro cerebrito, dice que Internet no es solo una herramienta, sino la estructura que define esta sociedad en red donde todo está conectado... y todos estamos vigilados (¡hola, algoritmo de Instagram!)

"Internet es la infraestructura tecnológica y el medio organizativo que permite el desarrollo de nuevas formas de relación social"

Manuel Castells, La era de la información (2000)

Y sí, también lo que permite que termine viendo videos de gatos a las 3AM cuando solo querías buscar "cómo citar a Daniel Bell en APA".

Pero, ¿estamos informados o solo entretenidos?

Aquí entra Guy Debord (1967), que con "La sociedad de espectáculo" nos dio un sopapo intelectual: vivimos más preocupados por ver que por vivir. Scroll tras scroll, nos convertimos en espectadores de nuestras propias vidas, donde las imágenes mandan y las ideas... bueno, se pierden entre filtros y hashtags.

"Más él contempla, menos vive"

- Guy Debord

Además, según estudios actuales (Emma L.Briant, 20218) las redes sociales no solo son adictivas, sino que refuerzan rasgos oscuros de personalidad. O sea, el típico perfil que solo sube selfies con frases tipo "yo contra el mundo", puede que esté mostrando algo más que ego. También es terreno fértil para manipulación política, como el caso de Cambridge Analytica demostró con facebook.

¿Y la educación en todo esto?

Aquí es donde la futura profe que llevo dentro chilla: ¡ALFABETIZACIÓN DIGITAL YA!. La Declaración de Praga 2003 lo deja claro: saber cómo buscar, evaluar y usar información es un derecho humano básico. No basta con saber usar Word; hay que entender el mundo digital para no terminar creyendo que la Tierra es plana porque lo viste en Tiktok.

“La alfabetización informacional es un prerrequisito para participar eficazmente en la Sociedad de la Información.”

Declaración de Praga (2003)

Además, según Gómez Hernández (2007), lo ideal sería un aprendizaje basado en problemas, donde el alumnos se convierta en un detective digital. Pero claro, sin perderse en wikipedia como yo cuando busco "historia del abecedario" y acabo leyendo sobre la evolución del ornitorrinco.

La conclusión a la que he llagado es que vivimos en una sociedad donde lo invisible es el nuevo visible: la información fluye por redes, las relaciones se digitalizan y la educación necesita urgentemente actualizarse al siglo XXI. Si no lo hacemos, corremos el riesgo de tener una generación que sabe hacer reels pero no distinguir entre una fuente fiable de un meme con datos falsos.

Así que, como estudiante de magisterio, solo tengo una misión a futuro: enseñar a pensar antes de compartir, analizar antes de creer, y googlear con criterio.











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