Todos recordamos esa época en la que el mundo entero descubrió que, sorpresa, lavarse las manos podía salvar vidas. En 2020 descubrimos que la higiene era más revolucionaria que cualquier Tiktok viral, pero también que 1 de cada 3 personas no tenía dónde hacerlo. Gracias, UNICEF, por recordarnos que la desigualdad no descansa.
"Lávate las manos", dijeron. Pero... ¿con qué?
Según este informe, el 16% de los hospitales del mundo no tiene agua corriente ni jabón. Hospitales. Sitios donde uno va a que lo curen. Imagínate ir a un quirófano y que el cirujano te diga "mira, el alcohol se nos ha acabado, per tengo colonia Nenuco". Nada podía salir mal.
La infancia: la gran olvidada del confinamiento.
UNICEF lo deja claro:el cierre de escuelas afectó a 1.200 millones de niños en el mundo. Lo cual estuvo genial para plataformas de educación online y nefasto para todo aquel cuya "mesa de estudio" es la misma que la del comedor, la cama o un suelo compartido. Porque claro, aprender trigonometría mientras tu hermano pequeño juega con una peonza no es precisamente lo que llamamos "entorno educativo favorable"
La economía familiar en caída (sin paracaídas)
Las familias que vivían al día se encontraron con el que el día se suspendía hasta nuevo aviso, La economía informal se quedó sin ingresos, y sin medidas de protección social inmediatas, lo único que creía era el estrés. UNICEF lo dice sin rodeos: más pobreza = más riesgo de trabajo infantil, matrimonios forzados y abandono escolar.
Salud mental: ese tema del que hablamos cuando ya es tarde
En medio de la avalancha de noticias, cifras, confinamientos y Zooms eternos, los adultos estaban al borde del colapso. Pero, ¿y los niños? pue igual, pero sin saberlo explicar. UNICEF advierte sobre el impacto psicológico en los más pequeños: la incertidumbre, la ansiedad, la tristeza... Pero sí, sigamos diciéndoles que son fuertes, mientras no tienen ni parque ni abrazos de sus abuelos.
¿Y los niños enfermos sin COVID?
En informe también alerta en países con sistemas sanitarios frágiles, la atención médica a otras enfermedades básicas se paralizó. Ni vacunas, ni partos seguros, ni tratamientos. Porque cuando el sistema colapsa, el más débil paga la factura.
Lo que hizo UNICEF (facto: bastante más que algunos gobiernos)
- Repartió millones de guantes, mascarillas, kits de detección y hasta jabón (sí, todo eso que debería ser universal)
- Ayudó a gobiernos a montar sistemas de educación a distancia.
- Dio apoyo psicológico y formación sanitaria.
Y todo esto mientras trataban de que el mundo no se olvidara de los niños refugiados, en la calle o con discapacidad. Casi nada.
Opinión personal:
El COVID-19 fue el gran igualador solo en apariencia. Porque no todos podían quedarse en casa (algunos no tienen), ni estudiar online (sin conexión ni dispositivos), ni acceder a salud mental (¿alguien pensó en eso fuera de Europa?)
La labor de UNICEF fue y sigue siendo imprescindible. Pero debería darnos vergüenza que en 2020 tuviera que recordarnos que los niños no solo "no estorban" en las pandemia, sino que deben ser prioridad. Porque como dice el clásico: una sociedad se mide por cómo trata a los más vulnerables... y en esta medición salimos bastante mal.
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